¿Cuáles son los tipos de satélites artificiales?

La Unión Internacional de Telecomunicaciones, los divide según tipo de servicios que estos brindan, contamos con más de seis satélites artificiales.

Satélites de observación.- Para la recolección, procesamiento y transmisión de datos de y hacia la Tierra.

Satélites de comunicación.-  Para la transmisión, distribución y diseminación de la información desde diversas ubicaciones en la Tierra a otras distintas posiciones.

Satélites geoestacionarios:

Son satélites por el cual se les conoce por su altura y velocidad, estas características les permite coincidir con la velocidad de rotación de la Tierra. Muchas veces suelen mantenerse inmóviles desde la Tierra. Usualmente están trabajados para cubrir grandes áreas y ofrecen muchos servicios,  tales como la televisión satelital, la radio, pronósticos meteorológicos, etc.

satélites geoestacionarios

Satélites no geoestacionarios.

Los satélites no geoestacionarios, se dividen en dos:

MEO – Los Mediun Earth Orbit, estos se encuentran ubicados en una órbita terrestre media alcanzando 10 mil km de altitud. 

LEO – Los Low Earth Orbit, comúnmente localizados en órbita más baja, alcanzando unas dimensiones entre 250 y 1500 km de altitud. Tanto los satélites MEO como los LEO, por su menor altitud, tienen una velocidad de rotación distinta a la terrestre y, por lo tanto, más rápida; se emplean para servicios de percepción remota, telefonía. Por mencionar algunos de sus usos.

Aplicaciones de los Satélites Artificiales

Satélites científicos:

Estos satélites fueron lanzados al espacio en la década de los años 50, con el único fin de estudiar la Tierra, como su superficie, la atmósfera y el entorno y todo cuerpo celeste encontrado en el espacio. El interés de enviar estos satélites eran para estudiar e indagar todo objeto que giraba repetidamente alrededor del Planeta. Se llevó a cabo este estudio debido a que posteriormente el hombre tendría que viajar al espacio para analizar diversos factores. Estos satélites científicos eran de vital importancia para analizar constantemente el estudio del planeta.

Un rubro que se ha visto favorecida por las diversas actividades en el espacio es la Geodesia. Los satélites geodésicos ha conllevado a conocer de manera minuciosa la forma de los continentes, así como el lentísimo pero constante movimiento de las placas terrestres. Asimismo, los satélites oceánicos han explorado el fondo marino, revelando gran cantidad de información: el Seasat (lanzado en 1978), equipado con un radar especial, fue uno de los aparatos dedicados a este tipo de investigación.

satélite científico

Satélites de comunicaciones:

Estos satélites de comunicaciones están conectadas, de la tecnología del espacio y la de las comunicaciones. Constituyen la aplicación espacial más rentable y, a la vez, más difundida en la actualidad. Dichas transmisiones vía satélite ya son parte de nuestro día a día, por lo que no tienen una impresión especial. Para la difusión directa de servicios de televisión y radio, telefonía y comunicaciones móviles sólo son necesarios sencillos receptores y antenas parabólicas y cada vez son más pequeñas.

Satélites de meteorología:

Estos satélites, no obstante, podemos confirmar que son científicos, cuyos objetos son especializados que exclusivamente se dedican a la observación de la atmósfera en su totalidad. Dicha comprensión de la física dinámica atmosférica, la función y expresión de las masas nubosas o el movimiento del aire frío o caliente resultan importantes para realizar predicciones del clima, debido a que sus efectos impactan de manera irremediable las actividades de los seres humanos aquí en la Tierra.

 El primer satélite meteorológico fue el Tiros-1 (lanzado en abril de 1960); luego le siguieron los ESSA, ITOS, Nimbus, NOAA y Meteor, por mencionar algunos. A estos artefactos se debe el descubrimiento del agujero en la capa de ozono. Algunos de éstos se colocan en órbitas no geoestacionarias, como los que pasan sobre los polos de la Tierra y posibilitan una cobertura de toda la superficie de ella. 

satélite meteorológico

Satélites de navegación:

Desarrollados originalmente con fines militares al marcar el rumbo de misiles, submarinos, bombarderos y tropas, ahora se usan como sistemas de posicionamiento global (GPS, por sus siglas en inglés) para identificar locaciones terrestres mediante la triangulación de tres satélites y una unidad receptora manual que puede señalar el lugar donde ésta se encuentra y obtener así con exactitud las coordenadas de su localización geográfica.

Los satélites actuales dedicados a esta tarea (Transit, Navstar GPS, Tsikada, Parus, Uragan, etc.) utilizan frecuencias bajas y medias que están abiertas al público, lo cual ha posibilitado la aparición de múltiples receptores comerciales. Una de las aplicaciones de estos satélites la realiza con éxito la navegación aérea, que está empezando a aprovecharla en los aterrizajes de las aeronaves, ello le supone una guía económica y muy segura para esas actividades.

Satélites de teledetección:

Éstos observan el planeta mediante sensores multiespectrales, esto es que pueden sensar diferentes frecuencias o «colores», lo que les permite localizar recursos naturales, vigilar las condiciones de salud de los cultivos, el grado de deforestación, el avance de la contaminación en los mares y un sinfín de características más.

El aumento de la resolución (que permite ver con mayor claridad detalles más pequeños de la superficie) está llegando a extremos insospechados, a tal punto que las fotografías que obtienen pueden tener una clara aplicación militar. Para un mejor aprovechamiento de sus capacidades, los satélites de teledetección se suelen colocar en órbitas bajas y polares, a menudo sincronizadas con el Sol. Desde ellas, enfocan sus sensores, que son capaces de tomar imágenes en varias longitudes de onda o bandas espectrales. El satélite toma constantemente imágenes a su paso, engrosando los archivos que se pondrán a disposición del público y servirán como un acervo histórico de la evolución de la superficie terrestre.

Satélites militares:

Son aquellos que apoyan las operaciones militares de ciertos países, bajo la premisa de su seguridad nacional. La magnitud de sus programas espaciales militares es tan grande y secreta que hasta hace poco sólo se podía valorar por el número de lanzamientos que suponía.

Uno de los aspectos fundamentales del equilibrio armamentista durante la Guerra Fría fue la posibilidad de una respuesta adecuada ante cualquier ataque enemigo. Para ello, era necesario conocer con la suficiente antelación el despegue de un misil desde cualquier punto del globo terráqueo. Entonces, se fabricaron los satélites de alerta inmediata, que detectan cualquier lanzamiento, tanto de cohetes comerciales como militares.

En un principio, E.U. inició esta actividad utilizando grandes antenas terrenas, después lanzaron satélites del tipo Midas o DSP, los cuales poseen sensores infrarrojos que detectan el calor producido por los gases del escape de los motores de un misil. Dado que el tiempo de funcionamiento de los motores de uno de estos vehículos suele ser inferior a los 10 ó 15 minutos, la detección debe hacerse lo antes posible, dando tiempo a responder al ataque. Rusia, por su parte, usa los satélites Oko y Prognoz.

 

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