¿Cuándo eran las ballenas unos monstruos terribles?

Actualmente, la mayoría de personas sabe que la ballena no es un pez, sino un mamífero.

Sin embargo, hasta mediados del siglo XVI los científicos la consideraban un pez de gran tamaño, y los conocimientos acerca de este animal eran tan vacíos que habían dado lugar a leyendas extrañas.

En realidad, las dimensiones de las ballenas son excepcionales, pero no como las describían los antiguos. La especie boreal alcanza como máximo los 21 metros de longitud, un tercio de los cuales es cabeza. Su boca es auténticamente enorme, pues mide hasta 6 metros de longitud y 3 de anchura. Para alimentarse, la ballena sorbe un gran bocado de agua de mar y, con las mandíbulas cerradas y utilizando la lengua como émbolo, la expulsa en su totalidad a través de los fanones (láminas córneas desflecadas que ocupan el lugar de los dientes). En la boca del cetáceo quedan así atrapados pececillos, gambas y, sobre todo, plancton. La ballena gris del norte del Océano Pacífico puede alcanzar los 15 metros de longitud.

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La ballena rostrada es la más pequeña de su familia: en efecto, alcanza como máximo 9 metros de longitud. La ballena hembra suele alumbrar un solo “retoño” de aproximadamente 7 metros. La pesca de la ballena boreal por parte de los europeos comenzó al escasear otras especies de ballenas, que frecuentaban mares más cercanos a nosotros, por causa de las destrucciones abusivas. Los esquimales y los pieles rojas conseguían capturar desde tiempo inmemorial algunos ejemplares de este cetáceo, utilizando una técnica muy atrevida: se acercaban al animal a bordo de frágiles canoas, se encaramaban a su cabeza e introducían con fuerza dos palos en sus orificios nasales, provocándoles así la muerte por asfixia.

Ballenas piloto de aleta larga nadan cerca de España. Los animales asfixiados en 2014 frente a la costa de Holanda se encontraban en territorio desconocido.

Los barcos balleneros son muy posteriores. Se trataba de embarcaciones de 200-300 toneladas, velas cuadradas, cubierta llana, barco mayor ancho y espaciosas bodegas, en las que se almacenaban hasta 2.400 barriles de aceite. Se reconocían desde lejos por las manchas de sus velas, producidas por los hornos de ladrillos en los que se hervía la grasa para obtención de aceite. Era indispensable disponer de espacio para cortar las ballenas, de ahí que la habitual toldilla de proa se hallara situada en la popa. Los balleneros, a diferencia del pesado tipo de embarcaciones al que pertenecían, eran buques muy ágiles, construidos en madera de cedro y tan ligeros que bastaban dos hombres para levantarlos, y cinco remeros para alcanzar los diez nudos.

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